Hielo

•22 abril 2012 • Dejar un comentario

Todos los viernes de mayo a las 23.00 horas en la Sala Nudo Teatro

¿En qué piensas cuando tocas?

Vivo y muero cada día

Una mariposa sin alas

Un cubito de hielo deshecho en gotas idénticas

Un espejo gélido en el que encontrar al otro

Un día, un día cualquiera

Un viaje, sólo de ida

Un camino de sexo y comunicación

Porque el final de un viaje es siempre uno mismo

Porque no hay nada menos humano que el sexo

Porque si no tienes nada interesante que contar, no hay juego

“Soy Reinaldo Atxaga y nadie me vio entrar”

Hielo
de Alessio Arena

El lenguaje utilizado en esta obra puede herir la sensibilidad de algunos espectadores.

FICHA ARTÍSTICA

Roberto Morales
Delfín Atxaga

FICHA TÉCNICA

Dirección:
Ángel Málaga

Dramaturgia:
Alessio Arena

Asistentes de dirección:
José Pascual Abellán
Giulia Bonnat

Escenografía:
Viviana Vasco

Diseño gráfico:
Ángel Málaga

Fotografía:
Pepa Torres

Agradecimientos:

Eva Caballero // Doriam Sojo // Albano López // Iván Bilbao // Itziar Cabello // Almudena Ardit // Violeta Gil // Natalia Cañadas // Enrique Sanz // Sara Martín

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palabras robadas

•8 febrero 2011 • Dejar un comentario


NUDO Encuentro de Creadores // Galería Cabeza de Ratón


www.cabezaderaton.es / www.angelamaga.com / www.nudoteatro.com

Llega un momento del día en el que te das cuenta de que tu discurso es el discurso de otros, de que tus palabras, son las palabras de otros.

 

Llega un momento del día en que te das cuenta de que has construido tu discurso con el discurso de otros que han construido el suyo con palabras robadas.

 

Llega una hora del día en que te encuentras contigo mismo, en que te planteas cosas que otros ya se plantearon antes pero que tú ni siquiera sabes.

 

Llega un día en el que asumes las palabras que has robado a otros y te sirven para hablar de tus heridas.

 

Llega un instante de tu vida en el que tu herida se cura y redime al otro.

 

ángel málaga


essere (obra gráfica)

•14 septiembre 2009 • 2 comentarios

cartel expo ángel_A4


NUDO Encuentro de Creadores

www.nudoteatro.com / 915 218 429 / nudoteatro@gmail.com

Calle de La Palma 18, local derecho / Metro Tribunal / Madrid

Lunes a Sábado de 18:00 a 22:30 horas


essere

El ser lo abarca todo, lo constituye todo. Todo lo que hay –el mundo, yo, los demás, las relaciones que se dan en estos ámbitos – es, “tiene ser” o es ser en uno u otro modo. Por ello, la pregunta principal que subyace a todo otro interrogante es la pregunta por el ser.

Esta pregunta nos apremia desde el mismo momento en que abrimos los ojos de la inteligencia a nosotros mismos y a lo que nos rodea, pero la vida cotidiana con sus avatares nos lleva irresistiblemente a una situación de olvido del ser, a la cual contribuye el lenguaje con su papel encubridor. De ahí que la tarea principal de la filosofía, tal como lo entendió Heidegger, sea la de desvelar al ser. No me cabe duda de que también para el arte es ésta una misión ineludible, una función vital: interpretar la realidad, preguntarse con cada vez mayor profundidad por le sentido del ser. El lenguaje del arte ha de evitar todo atisbo de ocultamiento para desempeñar un papel revelador, iluminador de la realidad y su sentido.

Para desarrollar esta tarea de preguntarnos por el sentido del ser, se hace necesario centrarnos en la investigación de un ente concreto, un ente abierto y que se pregunte por el ser: el hombre. A través del ser-ahí (el ente hombre) iremos desentrañando las distintas facetas del ser. Pues hay de hecho diversos modos de ser, como afirma ya Aristóteles en su Metafísica. Uno es el ser de los objetos inertes, otro el de las plantas, los animales, etc.

¿Cuál es, pues, el modo de ser del ser humano? No es otro que la existencia. Ser y existir se distinguen radicalmente a la vez que están en estrecha relación. Existir es un modo de ser, el modo de ser propio del hombre, consistente en ser “fuera” (ex), ser en el mundo, constitutivamente abierto a las cosas y a los demás y abierto también al tiempo. El existente no es un ser acabado, cerrado a la evolución subsistente en sí mismo, sino abierto de par en par al devenir, a la posibilidad de ser lo que no es. El ser humano no era, era, es y ¿será? El carácter de apertura a la posibilidad y de desarrollo continuo es un riesgo constitutivo de la existencia, el cual sólo es posible en el tiempo. Por ello existe una total imbricación entre existencia y tiempo, a la vez que entre existencia y movimiento. El ser-ahí (ser humano) no es un ser estático sino en continuo movimiento y cambio, impregnado por la temporalidad. Existir significa moverse: venir e ir. Por lo tanto, preguntarse por el sentido del ser, desde el punto de vista de la existencia humana, significa preguntarse de dónde vengo y a dónde voy. Sólo una existencia en la que se tome en serio la temporalidad y movilidad de la misma, así como la libertad del sujeto existente, será una existencia auténtica. Esto es así porque existir significa ser-en-el-mundo y, por tanto, ser con los demás. En esta dimensión social, los demás me convierten en “uno más”, me hacen impersonal, de algún modo me arrebatan el ser. El ser humano corre el serio peligro de disolverse en la masa, de caer en una corriente inércica en la que no sea él quien vive, sino que “le vivan la vida”. Una existencia auténtica es sólo aquella en la que llego a ser yo mismo, en la que tomo conciencia de mi propia situación y me apropio mi ser. Esto se lleva a cabo dándome cuenta de que vengo y voy, de que me muevo o soy moviendo, pero en ningún caso puedo permanecer estático. Por tanto he de llamarme a mí mismo a tomar mi vida, mi libertad y mi total posibilidad en peso y proyectarme hacia delante, cuidando de hacer de mi propia vida una obra de arte. Nos elegimos a nosotros mismos a golpes de decisión, construyendo muestro propio destino en el tiempo.

Así pues, si pretendemos, mediante el arte, preguntarnos por el sentido del ser –pregunta fundamental y acuciante – deberemos  partir de estas premisas que describen el modo de ser del que se pregunta.

ángel málaga

miedo al otro

•31 marzo 2009 • 2 comentarios

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MIEDO AL OTRO

“Una única palabra, ¿pero cuál? Cualquiera conviene al que quiere decir de verdad.
¿Decir qué? Nunca se dice: sufro contigo. Sufro contigo es la curación.
Sufro contigo. Eso es. Gran alegría en el insomnio de la desgracia.
Sufro contigo puede decirse. Ahí está el milagro, y poco
importa que se diga torpemente si se dice con verdad.”
Oliver Py

Tenemos miedo, tenemos miedo al otro, tenemos miedo a nuestro otro, tenemos miedo a ser descubiertos, a que detrás de esa máscara poética, con la caminamos por la vida, se pueda ver lo que en realidad hay tras ella.

Una vez más hemos de mostrar nuestra herida, esa herida que ha dejado de sangrar, pero que ha dejado huella…

Los artistas, a veces, jugamos a dar muchos significados a las obras. Yo intento ser sincero cuando empiezo una pieza nueva, pero termino disfrazando de ternura el dolor mas profundo. Al final, me sirven como redención, es un acto egoísta, muy egoísta; hay momentos en que el otro no está, no cuenta, no me sirve, no quiero que participe de mi intimidad, de mi arte… enseguida pienso en que sin él, mi arte no existe, las piezas se mueren solas y abandonadas en la segunda planta de un garaje, envueltas en plásticos burbuja y cartón.

Vivimos con el otro y no sabemos que le tenemos miedo…

Ángel Málaga

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Incomunicación protestada.

•11 marzo 2009 • Dejar un comentario

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No deja de ser paradójico que en la era de las telecomunicaciones, uno se sienta incomunicado, ¿verdad?. Aquí algo no funciona como debería.

Sé que en algún sitio hay gente que dice cosas sensatas, sé que hay hombres sabios, sé que podría aprender mucho de ellos, pero no puedo oírlos.

Hay demasiado ruido. Y lo malo es que al final nos harán creer que no existe nada debajo de ese ruido, pues no lo apagan nunca. Y muchos al final de sus vidas no habrán oído nada más que ruido.

Ruido informativo, ruido cultural, ruido ideológico, ruido intelectual, todo se convierte en ruido. Y además es muy fácil, solo hay que añadir y agitar. Añadir mensajes, de cualquier tipo, da igual que estos sean verdad o mentira, mensajes estúpidos o inteligentes, acertados o erróneos, morales o inmorales, políticamente correctos o subversivos. Da igual, la cuestión es que estén todos presentes y bien agitados.

Todo esto es lo que me produce esa sensación de incomunicación. De los demás hacia mí, pues el ruido no me permite oír voces afines, y de mí hacia los demás pues la mía queda convertida automáticamente en un ingrediente más de la ecuación que lo transforma todo en ruido. Es una ecuación perfecta, un mecanismo enormemente sutil.

Ángel Málaga

El espejismo de la comunicación.

•11 marzo 2009 • Dejar un comentario

El trabajo de Ángel Málaga es una reflexión sobre las dificultades en los procesos de comunicación. La acción artística se articula en las obras mediante mecanismos de extrañamiento que permiten vislumbrar la paradoja de la incomunicación en la era de las telecomunicaciones.

Se podría decir que se aproxima a la realidad a través de la experiencia de un colectivo discapacitado como han hecho autores contemporáneos como Oliver Sacks en el campo de la psicología, Mark Haddon con el colectivo de las personas del espectro autista o Bob Wilson con “la mirada del sordo” en la escena teatral. Para  afinar el acercamiento valdría añadir que el procedimiento artístico de Ángel Málaga es inseparable de la vivencia personal e íntima de las lagunas comunicativas con sus progenitores, ambos sordos. Es arte que trabaja con la construcción y reconstrucción de una memoria compleja y ese elemento biográfico le conecta inevitablemente con referentes como Louise Bourgeois y Christian Boltanski, trabajando con lo que éste último define como “la pequeña memoria, la que nos diferencia a unos de otros”.

Se trata de una reflexión filosófica sobre la realidad y los lenguajes que la expresan. En la practica artística utiliza el extrañamiento como ejercicio de conciencia que nos permite “salir de la realidad” para observarla. Que el ser salga de la realidad de su escenario es ontológicamente imposible, sin embargo en el plano simbólico se establece un juego en el que es observador de sí en relación a los otros seres. Ángel Málaga ejercita el plano simbólico estableciendo  juegos y aumentando su capacidad de reacción.

“Una persona que se da cuenta de que tiene dos vidas -una abstracta para su mente y otra concreta también para su mente- acaba volviéndose loca, escondiendo, atemorizada una de sus vidas y representando el papel de la otra, o bien acaba convirtiéndose en artista, dispuesta sin temor a poner en peligro ambas vidas”.

Ese riesgo que asume el artista al manejar su vivencia en el plano simbólico pone en evidencia algunos mecanismos “tiranizantes” enmascarados en los procesos más cotidianos de la comunicación. El ingenio es salir del pensamiento convencional y desde una nueva perspectiva acometer la poética de la realidad, que va más allá de una mera comprensión de ésta y la re-crea. El trabajo de Ángel Málaga nos pone ante el reflejo de nuestra comunicación, visión que nos sorprende y nos hace replantearnos la pertinencia y eficacia de ésta, así como la naturaleza y profundidad de los mensajes.

Es este conocimiento de las dificultades en la comunicación lo que ha llevado al artista a jugar con los elementos del lenguaje. La manipulación del tiempo y los contextos ya han sido objeto de estudio en trabajos anteriores: video-instalaciones, donde, mediante un filtrado de los mensajes de los medios de comunicación de masas, evidenciaba algunas perversiones. Tiempos demasiado veloces en las noticias o mensajes obscenos para cualquier ética, que mediante el mecanismo de la repetición llegan a cauterizar los sentimientos. La estratagema de los medios de comunicación es vieja y falaz: gritar más alto para tener mayor credibilidad. Ángel Málaga hace desvanecer el espejismo con el silencio y la maestría visual.

En sus últimas obras muestra dos líneas de trabajo consecutivas: en una utiliza la tecnología con fotografías, instalaciones de neones y altavoces y objetos de producción digital. Trabaja con la superposición de los mensajes de los sordos y de los oyentes, de los medios de comunicación y de la misma historia del arte contemporáneo. La otra, más allá de todo este “ruido informativo”, con un carácter más intimista, donde el mensaje adquiere su simbolismo en la materia y su manipulación, el artista logra desnudar el sentimiento, el mensaje pequeño, una ética de la comunicación hecha objeto, un objeto muy cercano al acto de ser creado. Cosidas en el fieltro las dificultades y la esperanza.

Ricardo García Moreno
Arquitecto y editor
de la biblioteca virtual
“Asuntos Visuales”