El trabajo de Ángel Málaga es una reflexión sobre las dificultades en los procesos de comunicación. La acción artística se articula en las obras mediante mecanismos de extrañamiento que permiten vislumbrar la paradoja de la incomunicación en la era de las telecomunicaciones.
Se podría decir que se aproxima a la realidad a través de la experiencia de un colectivo discapacitado como han hecho autores contemporáneos como Oliver Sacks en el campo de la psicología, Mark Haddon con el colectivo de las personas del espectro autista o Bob Wilson con “la mirada del sordo” en la escena teatral. Para afinar el acercamiento valdría añadir que el procedimiento artístico de Ángel Málaga es inseparable de la vivencia personal e íntima de las lagunas comunicativas con sus progenitores, ambos sordos. Es arte que trabaja con la construcción y reconstrucción de una memoria compleja y ese elemento biográfico le conecta inevitablemente con referentes como Louise Bourgeois y Christian Boltanski, trabajando con lo que éste último define como “la pequeña memoria, la que nos diferencia a unos de otros”.
Se trata de una reflexión filosófica sobre la realidad y los lenguajes que la expresan. En la practica artística utiliza el extrañamiento como ejercicio de conciencia que nos permite “salir de la realidad” para observarla. Que el ser salga de la realidad de su escenario es ontológicamente imposible, sin embargo en el plano simbólico se establece un juego en el que es observador de sí en relación a los otros seres. Ángel Málaga ejercita el plano simbólico estableciendo juegos y aumentando su capacidad de reacción.
“Una persona que se da cuenta de que tiene dos vidas -una abstracta para su mente y otra concreta también para su mente- acaba volviéndose loca, escondiendo, atemorizada una de sus vidas y representando el papel de la otra, o bien acaba convirtiéndose en artista, dispuesta sin temor a poner en peligro ambas vidas”.
Ese riesgo que asume el artista al manejar su vivencia en el plano simbólico pone en evidencia algunos mecanismos “tiranizantes” enmascarados en los procesos más cotidianos de la comunicación. El ingenio es salir del pensamiento convencional y desde una nueva perspectiva acometer la poética de la realidad, que va más allá de una mera comprensión de ésta y la re-crea. El trabajo de Ángel Málaga nos pone ante el reflejo de nuestra comunicación, visión que nos sorprende y nos hace replantearnos la pertinencia y eficacia de ésta, así como la naturaleza y profundidad de los mensajes.
Es este conocimiento de las dificultades en la comunicación lo que ha llevado al artista a jugar con los elementos del lenguaje. La manipulación del tiempo y los contextos ya han sido objeto de estudio en trabajos anteriores: video-instalaciones, donde, mediante un filtrado de los mensajes de los medios de comunicación de masas, evidenciaba algunas perversiones. Tiempos demasiado veloces en las noticias o mensajes obscenos para cualquier ética, que mediante el mecanismo de la repetición llegan a cauterizar los sentimientos. La estratagema de los medios de comunicación es vieja y falaz: gritar más alto para tener mayor credibilidad. Ángel Málaga hace desvanecer el espejismo con el silencio y la maestría visual.
En sus últimas obras muestra dos líneas de trabajo consecutivas: en una utiliza la tecnología con fotografías, instalaciones de neones y altavoces y objetos de producción digital. Trabaja con la superposición de los mensajes de los sordos y de los oyentes, de los medios de comunicación y de la misma historia del arte contemporáneo. La otra, más allá de todo este “ruido informativo”, con un carácter más intimista, donde el mensaje adquiere su simbolismo en la materia y su manipulación, el artista logra desnudar el sentimiento, el mensaje pequeño, una ética de la comunicación hecha objeto, un objeto muy cercano al acto de ser creado. Cosidas en el fieltro las dificultades y la esperanza.
Ricardo García Moreno
Arquitecto y editor
de la biblioteca virtual
“Asuntos Visuales”
Escrito en arte